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Prevención del cancer ginecológico

Carcinoma de cuello uterino:

Este tipo de cáncer constituye el 6% de los tumores malignos en mujeres y ocupa el 2º-4º lugar en frecuencia de aparición según las regiones. Existen programas de detección precoz, con examen pélvico y citología, que permiten detectar una lesión premaligna denominada CIN. El 66% de las CIN progresarán a cáncer de cuello uterino en el plazo de 10 años si no se tratan.

Causas: El factor de riesgo más importante en el desarrollo de CIN y cáncer de cervix uterino es la infección por papilomavirus, especialmente los tipos 16 y 18. Otros factores son el tabaquismo, la promiscuidad sexual, edad precoz del inicio de relaciones sexuales, nº elevado de hijos y bajo nivel socioeconómico. Por ello, se aconseja realizar periódicamente citologías a partir del inicio de relaciones sexuales.

Síntomas: Habitualmente, el primer síntoma de cáncer de cérvix es el sangrado postcoital o entre 2 menstruaciones.

¿Cómo se diagnostica? El diagnóstico se realiza con una biopsia de cérvix durante el examen ginecológico.

Tratamiento: Depende del tamaño del tumor y del estadio en el que se diagnostica. En tumores diagnosticados precozmente y pequeños el tratamiento es la cirugía y ocasionalmente la radioterapia. En estadios avanzados, el tratamiento es radioterapia y quimioterapia simultáneas.

Pronóstico: Depende del estadio de la enfermedad. El diagnóstico precoz del cáncer de cérvix permite unas posibilidades de curación del 80-100%. De ahí la importancia de las revisiones ginecológicas periódicas.

Cáncer de endometrio:

El útero o matriz es un órgano recubierto por un tejido llamado endometrio. Hasta la aparición de la menopausia, el endometrio se renueva cada mes durante la menstruación. El cáncer de útero suele desarrollarse a partir de cambios en las células del endometrio. Suele aparecer en los años previos a la menopausia o en los años siguientes, siendo poco frecuente en mujeres menores de 40 años.

Causas: Existen algunos factores relacionados con la aparición de este cáncer (historia familiar, menopausia después de los 52 años, no haber tenido hijos, sobrepeso, diabetes, obesidad e hipertensión arterial. La terapia de sustitución hormonal en la menopausia no provoca cáncer de endometrio si se realiza correctamente.

Síntomas: Si la mujer todavía tiene reglas, el cáncer hace que éstas sean irregulares o más abundantes. Si la mujer ya no tiene reglas, se considera anormal cualquier sangrado vaginal. Cualquier mujer menopáusica debe consultar al ginecólogo en caso de presentar una hemorragia vaginal inesperada.

Diagnóstico: El ginecólogo realizará una exploración ginecológica, ecografía vaginal e histeroscopia y biopsia de endometrio.

Tratamiento: Depende del tamaño del tumor, del grado de malignidad de las células tumorales y de la extensión de la enfermedad. En las etapas precoces de la enfermedad, el tratamiento es la histerectomía (extirpación del útero). Dependiendo de los factores pronóstico, se asocia radioterapia postoperatoria.

Pronóstico: Las probabilidades de curación son cercanas al 90% en los tumores diagnosticados precozmente.

Cáncer de ovario:

El cáncer de ovario surge, en la mayoría de ocasiones, de la transformación maligna de las células epiteliales que recubren el ovario.

Causas: Actualmente, se desconoce cómo y por qué aprarece el cáncer de ovario. Sin embargo, se conocen diversos factores hormonales y reproductivos que pueden favorecer su aparición como la infertilidad o un nº bajo de embarazos. Los factores genéticos son determinantes sólo de un 10-15 % de los casos. Se asocian el cáncer de mama y de ovario en una misma familia o, incluso, e una misma persona. Se soepcha que algunos factores ambientales como la grasa de la dieta, la utilización de polvos de talco o algunas infecciones por virus pueden tener importancia en la aparición de esta enfermedad.

Se estima que el 1.5 % de mujeres son diagnosticadas de esta enfermedad a lo largo de su vida. La inmensa mayoría de los casos ocurren después de la menopausia.

Síntomas: Son muy escasos, pudiendo alcanzar tamaños muy grandes antes de causarlos. Los más frecuentes son la sensación de peso en la pelvis, la necesidad de orinar con mucha frecuencia, la palpación de una masa pélvica y el aumento del perímetro abdominal con sensación de tirantez.

Diagnóstico: Suele sospecharse cunado se detecta una masa pélvica en una revisión ginecológica de rutina. La ecografía, el TAC, la RNM y un análisis de sangre denominado Ca 125 hace más firme la sospecha que tendrá que confirmarse en la operación.

Tratamiento: El factor que más condiciona las posibilidades de éxito es una cirugía que elimine completamente el tumor. En mujeres jóvenes con tumores muy precoces y que quieran tener hijos puede, algunas veces, optarse por cirugía conservadora que preserve la fertilidad. Salvo en casos de tumores poco agresivos y en fases muy precoces, siempre se administra quimioterapia después de la operación.

Pronóstico: El cáncer de ovario, en sus fases iniciales, es altamente curable. Además de los avances que se produzcan en el tratamiento, la disminución de muertes por esta enfermedad podría venir de la prevención y el diagnóstico precoz.

Prevención: El cáncer de ovario es menos frecuente en las mujeres que han tenido varios hijos. También es menos frecuente en las mujeres que han tomado anovulatorios orales durante años. Un caso especial son las mujeres de muy alto riesgo, como aquellas con un síndrome hereditario de cáncer de mama y ovario (BRCA) en las que incluso puede proponerse la extirpación de ambos ovarios a los 35 años si ya han cumplido sus deseos de descendencia.

Cáncer de mama:

Consiste en un crecimiento anormal y desordenado de las células del tejido mamario.

Síntomas: En los estadios iniciales la mujer no suele presentar síntomas. El dolor de mama NO es un signo de cáncer. El primer signo suele ser un bulto que, al tacto, es diferente del tejido mamario que lo rodea. En ocasiones aparecen cambios de color y tirantez en la piel de la zona afectada. Otros dignos que pueden aparecer son: dolor o retracción del pezón, irritación o hendiduras de la piel, inflamación de una parte del seno, enrojecimiento o descamación de la piel o del pezón, secreción sanguinolenta por el pezón.

Factores de riesgo:

Sexo: afecta mucho más a las mujeres.

Edad: El 60% de ls tumores de mama ocurren en mujeres de más de 60 años.

Herencia: Cuando un pariente de primer grado ha tenido un cáncer de mama se duplica el riesgo de padecerlo. En las mujeres portadoras de los genes BRCA1 y BRCA2 hay un riesgo del 50% de desarrollar el cáncer antes de los 70 años.

Antecedentes personales: una enfermedad mamaria benigna previa parece aumentar el riesgo en aquellas mujeres que tienen un gran nº de conductos mamarios.

Raza: Las mujeres blancas son más propensas a padecer esta enfermedad.

Periodos menstruales: cuanto antes se comienza con la menstruación mayor es el riesgo. Las mujeres con una menopausia tardía también tienen mayor riesgo.
Uso prolongado de anticonceptivos: los últimos estudios han demostrado que el uso prolongado de anticonceptivos no está relacionado con el cáncer de mama.

Terapia hormonal sustitutiva: Esta terapia parece aumentar a largo plazo (más de 10 años) el riesgo de sufrir cáncer de mama, aunque los estudios no son concluyentes.
Alcohol: El consumo de alcohol durante años está claramente vinculado al riesgo elevado de cáncer de mama.

Exceso de peso: El exceso de peso parece estar relacionado con un riesgo más elevado de tener esta enfermedad.

No obstante, se debe conocer que, entre el 70 y el 80% de todos los cánceres mamarios aparecen en mujeres sin factores de riesgo aplicables.

Diagnóstico:

Autoexploración: permite detectar tumores más pequeños pues la mujer estará familiarizada con sus senos y podrá detectar cualquier pequeño cambio.

Mx: es la prueba diagnóstica por excelencia. Las mujeres con factores de riesgo deben realizarse una Mx y un examen clínico anual a partir de los 40 años. Las mujeres sin factores de riesgo deben realizar Mx cada 2 años a partir de los 40 años. La Mx realizada a intervalos de 2 años reduce las muertes por esta enfermedad de un 25 a un 35 % en las mujeres de 50 años o más que no presentan síntomas.

Ecografía mamaria: técnica secundaria en el diagnóstico del Ca de mama. Diferencia tumores sólidos de líquidos.

RNM: permite visualizar la vascularización del tumor.
TAC: sirve para el diagnóstico de las metástasis.
PET: pro medio de un radiofármaco se localizan las zonas corporales donde se encuentra el tumor.
Termografía: se usa con poca frecuencia. Se basa en cambios de temperatura.
Biopsia: Siempre debe realizarse biopsia para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento: Dependerá del estadio en que se encuentre el tumor en el momento del diagnóstico. Con el diagnóstico precoz y las nuevas técnicas de aplicación del ganglio centinela, hoy en día la mayoría de tumores de mama pueden tratarse mediante cirugía conservadora sin necesidad de extirpar todo el seno. En aquellos casos en que sea necesaria la extirpación completa de la mama, según el tipo y estadio del tumor, puede asociarse una cirugía reconstructora inmediata disminuyendo considerablemente las secuelas físicas y psíquicas para la mujer.






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